26 de junio de 2023

La congestión portuaria y la escasez de contenedores son dos caras de la misma moneda

La congestión portuaria y la escasez de contenedores son dos caras de la misma moneda

En los últimos tiempos, el transporte de carga se enfrenta a un desafío cada vez más abrumador. Las circunstancias volátiles actuales han tenido un impacto considerable tanto en los tiempos de entrega como en las tarifas de envío. Y los proveedores de logística de todo el mundo se ven obligados a prepararse para afrontar las consecuencias.

Aunque hay varios factores que influyen a gran escala, se puede considerar que los principales factores que contribuyen a este cambio son la congestión en los puertos y la grave escasez de contenedores de transporte marítimo. Además, la causa y los efectos de estos factores, así como de otros, son de naturaleza cíclica. De hecho, al analizar más a fondo la relación causa-efecto de estos desafíos, se observa que podrían ser simplemente las dos caras de una misma moneda.

Pero para comprender bien esta posibilidad, primero debemos analizar la importancia de estos factores por separado:

Congestión portuaria

La congestión portuaria puede considerarse como el equivalente marítimo del tráfico vehicular en tierra. Se refiere a una situación específica en la que una embarcación o un barco que llega al puerto no puede atracar y, en su lugar, debe esperar para poder hacerlo. Esto significa que se retrasará la descarga de la carga a bordo de la embarcación, y que todas las operaciones posteriores, como el transporte, la limpieza, la recarga, etc., también se retrasarán.

Los puertos pueden congestionarse por diversas razones:

  • Se ha superado la capacidad del puerto.
  • Los retrasos en la llegada de los buques que provocan atrasos en otros buques.
  • Manejo incorrecto del equipo portuario.
  • Huelgas, prohibiciones o cualquier otra causa que provoque una falta de personal.
  • Operaciones lentas y manejo ineficiente del equipo.
  • Circunstancias impredecibles e inevitables, como la pandemia de COVID-19.

Otro factor importante que contribuye a la congestión en los puertos es la disponibilidad de contenedores de carga.

Escasez de contenedores

La situación mundial actual ha provocado un drástico aumento en los precios de los contenedores. Y esto no es un buen augurio para las empresas de transporte marítimo, que ya han tenido que lidiar con la pérdida de negocio y de empleados. La presión que genera la escasez de contenedores se traduce en la imposibilidad de aceptar nuevos pedidos y en retrasos en los pedidos existentes. Además, se trata de un fenómeno de naturaleza cíclica, lo que significa que la consecuencia final de la escasez de contenedores, independientemente de la razón, es la pérdida de negocio.

La actual escasez de contenedores se puede atribuir a:

  • El aumento de los costos de los contenedores, lo que hace que los contenedores nuevos sean menos accesibles.
  • Los retrasos en los horarios de las navieras, lo que reduce la disponibilidad de los contenedores existentes.
  • La congestión en los puertos, lo que hace que el uso de contenedores sea menos confiable.

El panorama hasta ahora

El resultado de este dilema entre la congestión y la escasez es una reducción masiva en el transporte de carga por mar. Este enigma sin precedentes también ha tenido un efecto mariposa en la cadena de suministro y ha dejado una gran huella en el comercio mundial. Aunque no sea evidente, la tendencia general de este colapso logístico parece haber comenzado con el surgimiento de la pandemia de COVID-19.

La producción de bienes y servicios se había paralizado, lo que llevó a las empresas navieras a reducir el número de buques en servicio. Estas restricciones redujeron tanto la importación y exportación de mercancías a través de las fronteras como el retorno de contenedores vacíos tras el embarque. Como resultado, había menos contenedores disponibles para futuros envíos; las operaciones comerciales se retrasaron, lo que provocó congestión en los puertos, y así sucesivamente.

Puntos en común

Tanto la congestión como la escasez de contenedores han tenido un impacto significativo en la economía mundial. El comercio internacional, en particular, ha sido el más afectado por este cambio. La mayor parte de la carga comercial se transporta al extranjero mediante envíos de puerto a puerto. Sin embargo, las operaciones portuarias han quedado en un segundo plano debido a la situación actual, y el transporte de mercancías funciona a duras penas.

En 2019 se observó una situación igualmente preocupante, en la que se informó que 8 000 contenedores vacíos se habían apilado en un puerto en particular, lo que provocó congestión, retrasos en el transporte e incluso una medida regulatoria de la Aduana. Además, el traspaso de carga debido a la interrupción de los horarios de embarque resulta perjudicial para las empresas a largo plazo, pero se recurre a él de todos modos como último recurso.

En conclusión

Se prevé que la situación empeore antes de que mejore. Sin embargo, las experiencias similares del pasado demuestran que el problema se resolverá a su debido tiempo. Hasta entonces, es fundamental reconocer que, independientemente de si son la congestión portuaria o la escasez de contenedores lo que retrasa los envíos, las consecuencias son las mismas. Y la única forma de mitigar el problema es mediante la cooperación activa de todos los eslabones de la cadena de suministro.